Concepto de diálogo

El diálogo es la forma de comunicación humana más básica. Por medio de él interactuamos día a día con los otros, obtenemos y entregamos información, describimos el mundo, intentamos convencer y establecemos relaciones sociales con quienes nos rodean.

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El diálogo supone la interacción verbal entre al menos dos personas diferentes. Esta interacción se organiza de tal modo que cada intervención de los hablantes se encadena con la intervención anterior y con la que vendrá, lo que se conoce como secuencialidad.
El diálogo es la forma de comunicación más básica y supone la interacción verbal entre al menos dos personas diferentes.
A no ser que uno de los hablantes cambie el tema del diálogo abruptamente, sus enunciados se originarán siempre a partir de lo que el otro ha dicho antes que él y serán, por lo tanto, una respuesta a lo escuchado.

Si bien esta es una forma de comunicación naturalmente oral, en la escritura también es posible representar un diálogo. Generalmente lo encontramos como una secuencia integrada en diferentes formas textuales, por ejemplo, en los cuentos y novelas, aportando mayor vivacidad y autenticidad a los relatos.

Sin embargo, existen ciertas formas que tienen siempre una estructura dialogal, por ejemplo, los textos dramáticos o las entrevistas. En ellos, el texto se construye como un diálogo entre dos o más personas, representando cada intervención de los hablantes por medio de guiones (—) que nos permiten reconocer cuándo comienza y cuándo termina el turno de cada participante.

Dependiendo del tipo de texto, el diálogo será representado de diferentes maneras. Por ejemplo, en los textos dramáticos, se señala el nombre de cada uno de los personajes a medida que participan del diálogo, tal como aparece en el ejemplo:

Juan.  — Espero que haya quedado claro.
Diego. — No te preocupes, todo saldrá bien.
Juan.  — Esta noche tiene que ser nuestra noche de suerte.

En las entrevistas, en tanto, el turno de habla de cada uno de los interlocutores se señala por medio de otras estrategias, por ejemplo, el uso de negritas para las intervenciones del o la periodista, o al indicar la inicial de los nombres de los participantes del diálogo:

— ¿Hubo hallazgos que te sorprendieran?
— Porteño al fin, me creí la leyenda oral de que la novela Thimor (1932), de nuestro Cabo
Astica Fuentes, era la primera obra chilena de ciencia ficción […].

El diálogo escrito utiliza, además, los signos de puntuación, exclamación e interrogación para poder representar los énfasis, las pausas y los tonos de voz propios de la lengua oral, entre otras cosas. Un buen diálogo es aquel en el que se representan de manera clara las marcas de la oralidad, y al mismo tiempo se organiza la información en forma ordenada.

Debido al carácter propio de la escritura, el diálogo escrito resulta ser mucho más formal y organizado que el oral, ya que la escritura permite reflexionar y reorganizar lo escrito antes de darlo por terminado, mientras que en la oralidad esto es imposible. Es por esto que el lenguaje del diálogo suele ser formal, con excepción de aquellos diálogos en los que el escritor desea destacar cierta forma particular de hablar de uno de los participantes.

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