Técnicas narrativas

Las técnicas narrativas o modos de narración son un conjunto de técnicas que utiliza el escritor, para atraer al lector hacia la realidad, que esta dentro de una historia contada.

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En los albores del siglo XX, los escritores incorporan nuevas técnicas narrativas. Hechos trascendentales y aparentemente tan dispares como la aparición del psicoanálisis, el nacimiento del cine, la emergente cultura de masas y la sensación de desamparo que provocó en la sociedad occidental la mortandad producto de la Primera Guerra Mundial repercutieron en la forma de narrar.

Del psicoanálisis la novela en particular, toma la posibilidad de narrar a partir del sueño y del ensueño, del subconsciente. Del cine, la novela toma la factibilidad de hacerlo a través de la pluralidad de voces y puntos de vista, alterando el orden cronológico de la narración. Surgieron así el “Racconto” y el “Flash – back”. La cultura de masas revitalizó el tradicional recurso de la intertextualidad. Tras la Primera Guerra Mundial cuando el mundo y la vida no parecían tener orden ni sentido, ¿podía entonces concebirse un narrador que ordenara los hechos metódicamente y soberanamente, como un dios omnipotente? Aparecieron así nuevas técnicas narrativas, básicamente influidas por la psicología, particularmente el monólogo interior y la corriente de la conciencia.

Técnicas narrativas derivadas del cine

a) El montaje

En cine el montaje es usado para representar el movimiento espacial y temporal. En literatura adquiere el carácter de recurso estético. Consiste en yuxtaponer los planos narrativos, ya sea manteniendo la unidad de espacio y que la narración se proyecte a circunstancias cronológicas diferentes, o bien, que se represente una variedad de situaciones producidas simultáneamente en espacios distintos. Ejemplo:

– “Te voy a hacer una pregunta –dice Santiago–. ¿Tengo cara de desgraciado?
– Y yo te voy a decir una cosa –dijo Popeye–. ¿Tú no crees que nos fue a comprar las
Coca–colas de puro sapa? Como descolgándose, a ver si repetíamos lo de la otra
noche.
– Tienes la mente podrida, pecoso –dijo Santiago.
– Pero qué pregunta –dice Ambrosio–. Claro que no, niño.
– Está bien, la chola es una santa y yo tengo la mente podrida –dijo Popeye–. Vamos a tu casa a oír discos, entonces.
– ¿Lo hiciste por mí? – dijo don Fermín –. ¿Por mí, negro? Pobre infeliz, pobre loco.
– Le juro que no, niño – se ríe Ambrosio –. ¿Se está haciendo la burla de mí?
– La Teté no está en la casa –dijo Santiago–. Se fue a la vermouth con amigas.
– Oye, no seas desgraciado, flaco –dijo Popeye–. ¿Me estás mintiendo, no? Tú me prometiste, flaco.
– Quiere decir que los desgraciados no tienen cara de desgraciados, Ambrosio –dice Santiago.”

Mario Vargas Llosa, Conversación en La Catedral. (fragmento)

La superposición de diálogos incluye tres planos narrativos distintos:

1. Diálogo entre Santiago y Ambrosio en el tiempo presente (La Catedral) “dice”.
2. Diálogo entre Santiago y Popeye en el pasado (“dijo Popeye”).
3. Diálogo entre Fermín y Ambrosio (“dijo don Fermín”).

b) Los saltos temporales

En términos generales, los separamos según sean proyectivos o retrospectivos, identificándose así los conceptos de Prolepsis y Analepsis. Más detalladamente:

  • El racconto: El narrador hace un extenso retroceso en el tiempo, recordando hechos
    directamente o a través de los personajes. Ejemplo:

    “En el mostrador, como todas las noches, emborrachándose, los hombres discutían de
    máquinas y carrocerías; tomadas del brazo, las mujeres habían atravesado, lentas y
    susurrantes, el gran salón oscurecido que separaba el bar de los tocadores. Díaz Grey
    pensó en el sueño o el insomnio del boticario y concejal Barthé, con el dormitorio
    encima del negocio, en aquella noche de mansa lluvia, justo en el principio de la
    realización de su viaje ideal civilizador, gordo y horizontal, con blanduras femeninas
    que rodeaban y suavizaban la cabeza calva en reposo, próximo a la respiración del
    muchacho empleado. La hora del triunfo, el sí que venía a quebrar doce años de
    negativas, a cubrir el recuerdo de doce sesiones inaugurales del Concejo con sus
    monótonos, previstos seis votos en contra, le llegó a Barthé en el sótano de la
    farmacia, meses atrás, mientras vestido con un largo guardapolvo recién lavado
    aspiraba el olor de la bolsa de tilo que sostenía abierta el peoncito.”

    Juan Carlos Onetti, Juntacadáveres. (fragmento)

  • El flash back: Recuerdo muy breve, hecho por el narrador o por un personaje. Ejemplo:
    “Irresoluto, el hombre lanzó un suspiro largo y agrio, y dirigió luego una mirada al
    Escorpión, que estaba sentado junto a Cayetano, al otro lado del escritorio. Ambos
    investigadores habían ingresado a La Moneda a través del subterráneo, evitando así
    que los vieran los periodistas que aguardan noticias en el primer piso del palacio.”

    Roberto Ampuero, Cita en el azul profundo. (fragmento)

  • La premonición: El narrador, en forma directa o a través del personaje, efectúa una vasta incursión en el tiempo futuro de la historia, salto prospectivo, para regresar posteriormente al momento de la narración inicial. Ejemplo:
    “Después de ese viaje temporal y espacial, que lo llevó a conocer distintas inteligencias
    entre las galaxias que poblaban el universo, algunas extraordinariamente distintas al
    ser humano, Olaf llegó a conocer quién era realmente Dios, el Hacedor de Estrellas:
    eran justamente estas mismas, las estrellas, que poseían una inteligencia fabulosa:
    con el correr de millones de siglos, había llegado a comprender el sentido de la vida,
    del Universo: la maravillosa comunicación que se establecía entre los seres que
    poblaban los mundos del universo y las estrellas.
    Ahora, sentado en el risco de la playa cercana a su pueblo natal, Olaf pensaba si
    realmente ese viaje lo había efectuado o era fruto de su imaginación.”

    Olaf Stapleton, El hacedor de estrellas. (fragmento)

  • El flash forward: Es la proyección hacia el futuro en forma breve. Ejemplo:
    “Clara, inmóvil sobre el cajón, no pudo dejar de mirar hasta el final. (…) Se quedó
    hasta que la rellenaron con emplastos de embalsamador y la cosieron con una aguja
    curva de colchonero. Se quedó hasta que el doctor Cuevas se lavó en el fregadero y se
    enjuagó las lágrimas, mientras el otro limpiaba la sangre y las vísceras. (…) El silencio
    la ocupó enteramente y no volvió a hablar hasta nueve años después, cuando sacó la
    voz para anunciar que se iba a casar.”

    Isabel Allende, La casa de los espíritus. (fragmento)

Técnicas narrativas influidas por la psicología

a) El monólogo interior

Es la verbalización de los contenidos mentales del personaje, los que aparecen ordenados, tanto en su sentido lógico como sintáctico. Ejemplo:

“Ahora envolveré mi angustia en el pañuelo que siempre llevo en el bolsillo. Y la
angustia quedará prietamente apretujada, en una pelota. Sola iré al bosque de hayas,
antes de clase. No me sentaré a la mesa para hacer sumas. No me sentaré al lado de
Jinny, no me sentaré al lado de Louis. Cogeré mi angustia, y la dejaré sobre las raíces,
bajo las copas de las hayas. La examinaré y la cogeré con las puntas de los dedos. No
me descubrirán. Comeré nueces y buscaré huevos entre las zarzas, se me
amazacotará el cabello, dormiré bajo un arbusto, beberé agua de charca y allí moriré.”

Virginia Woolf, Las olas. (fragmento)

b) La corriente (o fluir) de la conciencia

El descubrimiento del subconsciente por parte del psicoanálisis influyó en exponer narrativamente procesos mentales de la conciencia donde los pensamientos fluyen sin orden ni coherencia. No se reconocen estructuras lógicas y la organización sintáctica es caótica. Se omiten los signos de puntuación. Ejemplo:

“…yo le hice que se declarara sí primero le di el pedazo de galleta de anís
sacándomelo de la boca y era año bisiesto como ahora sí ahora hace 16 años Dios mío
después de ese beso largo casi perdí el aliento sí dijo que yo era una flor de la
montaña sí eso somos todas…”

James Joyce, Ulises. (fragmento)

Nota: Cabe destacar que, no obstante lo dicho, para algunos autores los recursos monólogo interior y corriente de la conciencia, han sido tratados indistintamente. Pues ambos recursos responden a una manifestación mental de los personajes que tiene como propósito representar las diferentes ideas que surgen en la mente de éstos, sin importar ni diferenciar, en algunos casos, el grado de coherencia en la representación.

La intertextualidad

La intertextualidad es un recurso literario que consiste en que un texto se constituye teniendo como base, motivación o referente otro texto. Según J. Kristeva, “todo texto es absorción y transformación de otro texto”, es, entonces, una relación entre textos. La noción de texto es para el caso más amplia que la de texto literario tradicional y abarca textos de muy diversos tipos. Se puede relacionar un texto con películas, canciones, personajes históricos, etc. El siguiente texto poético de Gabriela Mistral tiene como referente intertextual un pasaje bíblico del evangelio según San Lucas:

“Me vendió el que me besó mi mejilla;
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro de sangre,
como Tú sobre el paño, le di.
Y en mi noche del Huerto me han sido
Juan cobarde y el Ángel hostil.”

Gabriela Mistral, Nocturno

“Todavía estaba hablando cuando llegó un grupo encabezado por Judas, uno de los
Doce. Como se acercara a Jesús para darle un beso, Jesús le dijo: “Judas, ¿con un
beso traicionas al Hijo del Hombre?”

(Lucas, 22, 47-8)

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