Temas literarios

Los temas literarios constituyen un sistema global que hace inteligibles los significados de una obra. Se manifiestan en un conjunto de unidades menores que se denominan motivos. De la red de motivos recurrentes en el texto, se podría deducir el tema clave, principio organizador de ese conjunto de motivos jerárquicamente estructurados.

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En la literatura en general encontramos grandes temas, estos son ideas centrales en torno a las cuales se organizan los otros elementos de la obra, expresándose en situaciones típicas, en el sentido de que se han presentado desde siempre en la historia de la humanidad. Estos grandes temas literarios llenan de sentido el mundo de la obra, permitiendo la generación de acciones.

Tipos de temas literarios

Algunos de los temas literarios que se han repetido a través de la historia son:

  • El amor contrariado, o imposible: el amor entre dos seres se hace imposible por diversas razones como oposición paterna, desigualdad social, rivalidad entre familias, etc. El ejemplo por excelencia es Romeo y Julieta, de William Shakespeare.
  • La muerte: se puede interpretar comúnmente como la muerte física, la desesperanza, la pérdida, etc. Un claro ejemplo de este tema se da el texto La amortajada, de María Luisa Bombal.
  • Los celos: La morbosa suspicacia de ser engañado por parte del ser que se ama ha constituido un tema esencial del género dramático en particular. Basta recordar Otelo, de Shakespeare.
  • El viaje: Es un tránsito del individuo, ya sea físico o psicológico. Estos generalmente se dan interrelacionados. Algunos tipos de viajes son:
    1. El viaje físico: Es un desplazamiento del héroe a través del espacio, generalmente está asociado a las novelas de aventuras o a las crónicas de viajes o a las novelas de caballerías. Este tema lo hayamos ya en clásicos como La Odisea, de Homero, en la cual la ira del dios Poseidón obliga a peregrinar por años al héroe Odiseo tras la guerra de Troya, para lograr reencontrarse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco.
    2. El viaje iniciático: En el cual el “héroe” debe cumplir distintos “ritos”, sometiéndose a “pruebas de iniciación” hasta lograr cumplir su objetivo, generalmente es el acceso a una nueva etapa de su desarrollo como individuo. Como por ejemplo, el libro El hobbit, de J R. R. Tolkien.
    3. El viaje mítico: Se reconoce por el tránsito que va desde los elementos físicos para llegar al contacto con los elementos originarios de la esencia humana y de la naturaleza. Ejemplo de este viaje tenemos el libro Los pasos perdidos, del cubano Alejo Carpentier.
    4. El viaje interior: En la medida en que se desarrolla el viaje el héroe se va autorreconociendo y adquiriendo mayor madurez psicológica. Este viaje está relacionado con el viaje iniciático. Ejemplo: Sidharta, de Hermann Hesse.
    5. El viaje a los infiernos: el que puede darse de dos maneras, aunque los límites entre ellos no estén tan claros: uno, más bien simbólico, en que el héroe se enfrenta al dolor de la especie humana, la degradación moral de la misma o el sufrimiento colectivo; el otro, más concreto, se observa al héroe que efectivamente se desplaza por las etapas del infierno según las distintas condenas de los que las padecen. Ejemplos de ello son La Divina Comedia, de Dante Alighieri.
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